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Furtiva y esférica danza, redondo trabajo Compañía

June 8, 2010

Furtiva y esférica danza, redondo trabajo Compañía

de Cristina De la Ossa


“La está toreando” dice un niño al final de Esféric, espectáculo de calle creado por La Furtiva (Scura Produccions-Castellón). En efecto, en este dúo interpretado por Marta Martin y Pepa Cases, una torea o marea a la otra y la otra a la una. No sólo bailan, se rien, se enfadan, se liberan, se manipulan, y sobre todo, expresan, algo que no siempre es fácil cuando usamos el lenguaje del movimiento. El pasado sábado tuvimos la oportunidad de disfrutar de este redondo espectáculo que combina danza, teatro y circo y que ha recibido varios premios a nivel nacional. Esféric comienza con dos bolas enormes transparentes en cuyo interior se encuentran dos chicas. Ya desde el principio, gracias a esta sencilla escenografía y a la impecable interpretación de las chicas, nuestra mente viaja, sentimos que cada una está en su propio mundo, quizá protegida de un exterior que no siempre es agradable, sino más bien hostil, nos preguntamos por qué están ahí, quiénes o qué son, qué harán desde ese lugar… Durante la primera parte, las intérpretes van de blanco y se mueven dentro de la bola, se llaman la atención mutuamente, se reconocen, juegan, se enfandan; mientras, el público, impresionado con el efecto mágico que crean las bolas, no pierde detalle de lo que pasa en el interior de cada una. Vemos alegría, curiosidad, vulnerabilidad, vemos miedo, ansiedad, sentimos la llamada de socorro de una de las intérpretes y hasta nos asustamos pensando que es real que no tiene óxigeno. Y efectivamente, es cierto que si pasaran más de 10 minutos en la esfera de plástico se quedarían sin óxigeno, por eso, es fundamental la presencia de la tercera furtiva, Naiara Martínez, ella está en todo momento pendiente de las chicas por si fuera necesario sacarlas antes de lo previsto. En el momento en el que una de ellas finge que se queda sin aire, la técnico desabrocha la bola y ella sale, entonces llega el negro, que en este caso no es símbolo de oscuridad, sino más bien de libertad. La primera en salir de la bola se cambia de vestuario, del blanco se pasa al negro, quizá de la inocencia, o del útero materno se llega a la vida adulta, a la cruda realidad, a lo negro. Ella se habitúa al nuevo espacio, a la falta de límites kinesféricos, y lo celebra, trata de convencer a su compañera de que salga también de su burbuja. En la segunda parte del espectáculo, una vez fuera ambas de las bolas, parece que una de ellas sigue sin estar convencida de desear esta supuesta libertad conquistada, no se siente cómoda. La tensión entre ellas y entre el público es palpable, “ayúdame” dice la música, parece que sube la temperatura, a pesar del frío de la noche. Y esto es lo bueno de un espectáculo, y lo que hace que sea redondo, cuando notas que la concentración tanto de los intérpretes como del público es máxima, que se podría cortar el aire, que hasta la temperatura cambia.

Illustration: The Gutenberg Project, EBook of A Book of Cheerful Cats and Other Animated
Animals, by J. G. Francis

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